PROGRAMA DE ACCIÓN HUMANISTA

Propuestas del Movimiento Humanista Evolucionario Cubano

Noviembre de 1996

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Humanismo es la filosofía práctica que surge de las realidades de la vida (ver la presentación HUMANISMO: Por qué, qué y para qué, en 856 palabras ). En él se demuestra que tenemos sobradas capacidades y recursos para ser inmensa y crecientemente felices, de forma sana y perdurable. Así como se demuestra el concepto fundamental de que la existencia humana es una empresa de todos, por todos y para todos.

Quienes vamos comprendiendo el humanismo tenemos el deber (y el gusto y la conveniencia) de difundirlo y de ponerlo a trabajar para bien de todos. Por ello se propone el presente programa de acción. La evolución es la forma de cambio de la existencia humana, pasada, presente y futura; lo que naturalmente se extiende a la sociedad. Por lo que este programa se orienta a actuar sobre la evolución del hombre y sus sociedades –sobre nosotros y nuestras sociedades–, de forma natural, inteligente y efectiva, de forma humanista.

A quienes están abrumados por las frustraciones y las injusticias, propias o ajenas, que han derivado en resentimientos, debemos decirles que la acción humanista inteligente no será nunca de enfrentamientos, y mucho menos de violencia. El odio es un sentimiento animal primario, que daña e inutiliza, más que al odiado, al odiador; debe ser controlado racionalmente y, finalmente, eliminado o minimizado. Para lo cual la comprensión de los conceptos humanistas es el recurso definitivo.

La acción humanista trabaja ante todo en el mejoramiento del individuo, pero también incluye la acción social inmediata. La acciones sociales, cívicas y políticas inteligentes y civilizadas, firmes y resueltas, pero cargadas de confianza en el ser humano, amor al prójimo y honestidad, pueden mover montañas.

Este programa tiene tres líneas básicas, que son la difusión de los conceptos humanistas, el trabajo para mejorar y expandir la educación y el desarrollo de la cooperación entre las personas. Estas líneas se nutren entre si y generan recursos humanos y materiales para el resto de la actividad humanista; porque hacen entender a un número creciente de personas el sentido y los beneficios prácticos del humanismo, lo que los hace progresar en todos los sentidos y gana su disposición a contribuir a él. Estas tres líneas son las primeras y las que siempre habrá que mantener en la mayor actividad posible. De hecho, si nos limitáramos a ellas ya obtendríamos resultados impresionantes. Pero no hay por qué limitarse; siempre que sea posible, debemos enfrascarnos en otras esferas de actividad.

Cada una de las líneas de acción del programa se refiere a temas extensos y complejos que no pueden ser tratados sino muy limitadamente en esta declaración. Lo que se pretende aquí es establecer el enfoque de cada tema, con mención de algunas actividades típicas prácticas que podrían ser emprendidas. En el futuro serán publicados artículos de ampliación sobre estas y otras líneas, que incluirán ideas de los que ya han tenido experiencias en estos trabajos.

Manipulación y explotación: nuestros peores problemas

Estos son problemas de amplia presencia en nuestras sociedades, cuya comprensión es crucial para hacer que la actividad humanista sea verdaderamente profunda y efectiva.

Nuestras instituciones han evolucionado espontáneamente, por lo que son vulnerables a servir para las estratagemas de un número de personas que, por su formación torcida o deficiente, explotan los problemas y las necesidades humanas. Lo que nos lleva al hecho triste de que frecuentemente en la vida no hay sólo que luchar por resolver los problemas, sino que hay que además defenderse de los aprovechadores de los problemas, ¡que muchas veces se presentan como pretendidos solucionadores o atenuadores – ésta es una palabra clave– de los mismos! Ni qué decir de los que, luego de entender lo provechoso de los problemas y necesidades, sutilmente hacen por incrementarlos o crear nuevos.

Para tratar a estos manipuladores y explotadores, sus colaboradores y las instituciones en que se organizan, hay que comprender por qué actúan como lo hacen y verlos como los humanos que son. Ellos han crecido viendo los métodos e instituciones de manipulación o explotación como perfectamente normales, han admirado a líderes de éstas instituciones, han estudiado y se han formado profesionalmente para ganarse la vida "decentemente", como manipuladores y/o explotadores. Muchos son parte de cadenas en las que, sin saberlo, sufren la misma acción que efectúan sobre otros.Todos ellos son, como miembros de la sociedad, igualmente víctimas de las consecuencias degeneradoras sociales de esas actividades y ¡de los otros abusadores! A ellos sin duda les convendría que las cosas mejoraran en este aspecto, aunque en muchos casos sea difícil, o imposible, convencerlos de ello.

Además de los manipuladores, existen instituciones o grupos con una fuerte motivación para "responder" a los problemas sociales, "contraatacando" de las maneras que parezcan más obvias, sin excluír la violencia; o de forma pacífica pero intrascendente. Los miembros de estos grupos no buscan beneficiarse por la explotación de los problemas, pero no es raro que sus dirigentes sí. Casi siempre terminan consumiendo la energía y las ilusiones de sus participantes, convirtiéndolas en frustración. No son propiamente manipuladores (aunque sí muchas veces manipulados) sino conductores sociales equivocados, que desvían la voluntad de mejoramiento social hacia batallas que no llevan a nada o que hasta son contraproducentes.

Instituciones típicas de manipulación humana son muchos de los sindicatos, de las iglesias, de los medios de comunicación masiva, de los partidos políticos y de los gobiernos. Instituciones típicas de explotación son aquellas empresas enviciadas con la obtención creciente de ganancias, sufra quien sufra, destrúyase lo que se destruya y degenérese lo que se degenere.

Ante estos grandes problemas, como con casi todos ellos, la acción debe ser la combinación de la razón, la educación tanto de las víctimas como de los victimarios (en buena parte incluídos en los primeros), y el uso de mecanismos democráticos civilizados para instituir regulaciones que, como hemos visto, nos convienen a todos.

Linea básica: Difusión de los conceptos humanistas

Descubrirle conceptos claros, sólidos y realistas sobre la vida, como los humanistas, a un ser humano, produce resultados inconmensurables. Porque cada individuo tiene la capacidad de generar decisiones y acciones a partir de esos conceptos, además de enriquecerlos. Luego se establecen ciclos que generan progresos para todos, en la conducta, el bienestar material y el acervo intelectual.

Cada persona que ha comprendido el humansimo lo refleja en sus vidas personal y profesional, y éstas se benefician. Con lo que se consigue que el periodismo sea progresivamente más humanista; que lo sea la medicina, la enseñanza, el comercio, la política. Recíprocamente, la difusión del humanismo irá contando con creciente asistencia profesional de todos los géneros.

Una buena forma de comenzar es difundir la presentación escrita de humanismo referida al principio de este programa. Ese material está diponible dispuesto para que ocupe sólo media hoja regular de papel. Ese tamaño se presta para imprimir tarjetas duraderas fáciles de enviar o distribuír, lo que debe hacerse ante todo a maestros y otras personas influyentes. (MHEC se ofrece, hasta donde pueda, para preparar originales de imprenta con las señas de uno u otro grupo local humanista.)

Los maestros, además de su labor regular de importancia fundamental para el humanismo, pueden realizar una difusión de éste que sería trascendental a mediado y largo plazos. Los maestros, profesores, etc. son los humanistas más importantes. No debíamos descansar hasta que cada maestro en el planeta haya recibido, al menos, la tarjeta con la presentación de humanismo. Basta imaginar los resultados que obtendremos cuando muchos maestros dediquen un tiempo cada semana a discutir y profundizar con sus alumnos sobre un párrafo distinto de esa presentación.

Un gran difusor del humanismo y sus efectos constructivos en una comunidad es el boletín humanista. Con él se mantiene contacto con un grupo creciente de personas y familias, de semanal a mensualmente (¡hasta que llegue el día en que predominará la orientación humanista en los diarios!). Estos boletines debían ser vehículos prácticos para ayudar e informar al lector, sin sermones ni prédicas, que el humanismo no requiere. Debían facilitar la publicación de reclamos personales y comerciales, promover el uso inteligente de recursos, etc. Los boletines podrían relacionarse nacional e intenacionalmente para intercambiar materiales. Existe un diseño muy práctico de boletín, que aún despues de doblado para enviar por correo permite leer la presentación de humanismo en su cubierta. MHEC puede suministrar este diseño a quien lo solicite.

Línea básica: Promoción de la educación y la instrucción profesional

Cada niño que nos nace es un devorador de conocimientos y una mina de habilidades por desarrollar (y lo sigue siendo el resto de su vida, por cierto). Tenemos que educar e instruír a todos, hacerlo bien y siempre mejorando. Parte de nuestra misión como humanistas debía ser buscar siempre qué más podemos hacer para mejorar la educación y la instrucción. Y hacerlo.

La educación-instrucción requiere muchos recursos; pero el recurso que decide todo aquí es el maestro, profesor o instructor. Podemos concentrar nuestros esfuerzos en la ayuda a la cualificación (y a su bienestar personal también, por qué no) de los docentes con quienes podamos establecer relación.

Una muy efectiva forma de ayudar a los maestros es facilitarles el acceso a literatura de la más excelsa calidad, relacionada con sus cursos. Sobre cada tema y nivel de enseñanza existen en el mundo los dos o tres textos mejores, escritos seguramente por los correspondientes mejores maestros del tema. Por mejor entendemos más efectivo, más sustancioso, mejor dirigido a desarrollar las capacidades de los alumnos (con aquello de dar la primera lección pensando en la última); lo que no necesariamente requiere espectacularidad en la presentación ni en la publicación. Los humanistas debíamos utilizar nuestra red mundial para proponernos textos de instrucción considerados excelsos en los lugares respectivos, para luego arreglar reimpresiones, traducciones, etcétera. Tenemos que multiplicar la acción de cada eminencia de la enseñanza, mediante la difusión mundial de sus libros.

Línea básica: Promoción de la cooperación humana

Hay dos tendencias típicas frente a la realidad de que todos necesitamos de todos. O damos lo mínimo tratando de sacar lo máximo de los demás (mientras luchamos contra cada uno de los demás, que trata de hacernos lo mismo), o damos lo máximo que somos capaces de dar, a cambio de lo mínimo que sea posible y razonable. Aunque con la segunda actitud siempre habrá quienes insistirán en tratarnos mal, seguro éstos tenderían a disminuir en número y/o agresividad. A la inversa que con la primera.

Es innecesario enumerar las grandes ventajas de la segunda actitud; lo que hay que preguntarse es: ¿cómo se hace para promoverla? Progresivamente. Un poco menos de egoísmo y más de cordialidad de un lado lleva a un cambio similar del otro lado, luego a la recíproca, y no tiene fin. Porque es que cooperar con el prójimo no sólo nos conviene crecientemente, sino que nos da gusto crecientemente también.

Una gran idea es la de establecer medios de "publicidad cooperativa", donde todo el que esté dipuesto a demostrar que ofrece mejor trato comercial o profesional que lo usual en la jungla del mercado pueda publicitarse con facilidad y bajo costo. Esto lo puede hacer muy bien el boletín local humanista. Ni qué decir del interés de todo el mundo por estos reclamos (y, de paso, por el boletín), ni de los beneficios para los empresarios, sobre todo para los que están estableciéndose. Ni de los ahorros en recursos de comunicación, usual y estúpidamente despilfarrados. Gracias a la publicidad cooperativa humanista.

Dos áreas de gran trascendencia para aplicar el concepto cooperativo son la banca- finanzas y los seguros. Debemos localizar, estimular y respaldar a profesionales experimentados en estas áreas, que además hayan comprendido el humanismo, por lo que se dispondrían a ganar un poco menos de dinero (no mucho menos) a cambio de provocar un impacto social positivo importante con empresas bancarias y de seguros con poco o ningún fin de lucro.

Claro que los beneficios de la cooperación humana no se obtienen sólo en las relaciones comerciales o profesionales, sino también en las vecinales, laborales, familiares, etc. Relaciones éstas que resultarán beneficiadas por casi todas las actividades de este programa.

Círculos humanistas

Los círculos humanistas, con este u otro nombre, son agrupaciones de vecinos y/o amigos, para conocerse, ayudarse, aprender y disfrutar de la compañia, unos de otros; organizados con una directiva democrática. Estos círculos pueden invitar periódicamente a sus miembros a reunirse para, por ejemplo:

– Discutir e intercambiar experiencias sobre temas importantes o de actualidad. Los que por supuesto incluyen el enfoque humanista de la vida. Un coordinador planea y dirige estos debates. Se trata de llegar, o aproximarse, a conclusiones prácticas sobre los temas tratados.

– Acordar acciones comunes, para beneficio colectivo, de algún miembro, la ciudad, la nación, etc.

– Presentar los recién nacidos, nuevos miembros, promociones importantes escolares o profesionales, nuevos servicios o productos ofrecidos por miembros o entidades comerciales (que, por supuesto, prometen dar trato cooperativo). Dar reconocimiento a recién fallecidos.

– Celebrar uniones en matrimonio. Esta ceremonias podrían estar presididas por los dos o tres matrimonios más viejos del círculo, que luego de interrogar, en broma y en serio, a las parejas, "aprueban" su unión. La celebración podría comenzar con la presentación de nuevas parejas que quieren anunciar que son novios, y que también podrían ser sometidas a preguntas aleccionadoras y divertidas por los matrimonios viejos. Estas celebraciones sirven también para que todos se estimulen a hacer cuanto puedan para ayudar a las parejas a que se desenvuelvan bien.

– Otras celebraciones y actividades, incluyendo cumpleaños, presentaciones de los talentos artísticos de miembros y amigos, actuaciones profesionales, bailes, conferencias, etc.

– Actividades propias de las secciones juveniles e infantiles del círculo, como desarrollo de talento, instrucción técnica, deportes, etc.

Los círculos humanistas son muy apropiados para promover el resto de las actividades humanistas, como el boletín local humanista (seguramente publicado por uno o más círculos en común) y las actividades políticas y sociales humanistas. Pueden ser las células básicas, que al coordinarse forman las estructuras regionales y nacionales humanistas.

Para aquellos con el don de organizar y coordinar a la gente, libres de intenciones de subordinar ni de manipular, la creación de su círculo humanista local puede convertirse en la obra de su vida.

Movimiento político humanista

Como creemos que el ser humano puede organizarse en sociedad de forma democrática y civilizada, debemos aceptar el reto de participar con la mayor intensidad en la promoción de gobernantes que demuestren que han comprendido, y pongan en práctica, los conceptos humanistas. Los humanistas tenemos convicciones que pueden sobreponerse a los mayores intereses y estamos dispuestos a estudiar con madurez la realidad social, como para echar adelante un movimiento político de honestidad y efectividad desconocidas. La gran diferencia de la actividad política humanista es que no es un fin en sí, sino un medio correcto para influir decisivamente en la conducción de la sociedad para bien de todos.

La base y la fuerza de la acción política humanista es la grande y siempre creciente participación popular en el resto de las actividades humanistas. El humanismo puede mover políticamente sin propaganda ni manipulaciones, sólo con razones y motivaciones cristalinas. Lo que de paso es un ahorro de recursos de comunicación, usualmente malgastados.

Hay que trabajar en la formación de candidatos de plena identificación humanista y comenzar a participar en cuanto sea posible como partídos políticos, con una plataforma permanente de largo alcance. Simultáneamente se puede pensar en objetivos específicos y realizables, que pudieran conseguirse a corto plazo mediante candidatos existentes, a cambio del voto humanista.

Los objetivos a obtener con candidatos no humanistas deben ser verdaderos peldaños permanentes en el plan general de mejoramiento social humanista, y no "logros" transitorios, compensadores de problemas. (En general, cuando se compensa un problema con un "contraproblema" se aumentan las tensiones y, en el mejor de los casos, se perpetúa el problema original). Los candidatos no humanistas deben tener una actitud general aceptable, para que no participemos de descalabros a cambio de migajas.

Aún cuando no existan opciones que valgan la pena (lo que, desafortunadamente, sucede a menudo), es de primera importancia que los amigos de la actividad humanista participen masivamente en las votaciones. En las boletas con casillas para "ninguno de los anteriores" (opción esta que debíamos exigir que exista siempre), tal casilla sería la opción apropiada humanista, ya que ningún candidato es suficientemente bueno. Si no existe la casilla, habría que marcar todos los candidatos o anular las opciones de alguna otra forma. La idea es que quede registrado que hay una cantidad grande y creciente de ciudadanos serios que no aprueban a ninguno de los candidatos y por tanto no aprueban al que resulte electo. La opción de votar por "el menos malo" debe ser excluída en la concepción humanista. Nosotros sabemos que no tenemos que contentarnos con pasarla lo menos mal que se pueda, sino que podemos movernos, y estamos moviéndonos, hacia la solución verdadera progresiva de los problemas.

Nunca cabría en la mente de un verdadero humanista, claro está, imponerle a otro como tiene que votar. Lo que hacemos es razonar e intercambiar ideas sobre qué es lo más efectivo e inteligente para promover el progreso que queremos. La decisión final en esto, como en todo, es asunto del individuo.

Finalmente, un aspecto que puede ser crucial. La actitud y las motivaciones humanistas pueden producir fuerzas sociales inconmensurables, que llegarán a ser decisivas en la actividad política. Es imprescindible tener mecanismos que hagan extremadamente difícil la utilización para fínes espúreos la confianza popular en la actitud humanista. Y que si tal acción llegara a ocurrir, pudiese ser detectada y saneada a la mayor brevedad. Los humanistas tenemos el tesoro de nuestra actitud y objetivos impecables, que es primordial proteger.

Linea de acción obrero-empresarial

¿Puede seguirse los métodos de cordialidad y racionalidad humanistas en la "lucha obrera"? Bueno, ¿no es acaso una empresa con asalariados una institución humana, en el sentido de que está constituída por humanos y que su funcionamiento es importante para el bienestar de los directamente involucrados en ella, sus familiares y el resto de la sociedad?

Que demasiadas veces esas empresas tengan prácticas explotadoras para su personal y manipuladoras para sus usuarios, sólo significa que hay que trabajar para corregirlas. Lo que, sin duda, es posible.

Una empresa industrial, comercial o de servicios es una asociación humana para producir riquezas. Es nuestra forma natural e imprescindible de multiplicar nuestras capacidades para proveernos de los bienes y servicios que requerimos o deseamos. Estas empresas pueden y tienen que ser una oportunidad más para disfrutar de la cooperación y la compañía del prójimo, y para progresar material e intelectualmente todos. No debemos dejarnos arrastrar por las malas experiencias y la acción de los manipuladores, que tratan de hacernos ver esas empresas como "males necesarios". Conocemos el razonamiento de que la explotación inevitable se puede hacer más tolerable para el obrero si se saca al empresario algo extra, como alguna asistencia médica o la construcción de un gimnasio o una escuela (que el empresario concede sólo si puede cargarlo a sus consumidores, reducirlo de impuestos, etc.). Conocemos los reclamos ingenuos y antinaturales de que "la riqueza hay que repartirla mejor".

La riqueza, si es legítima, es de sus dueños, y nadie debía crear (y aprovechar) ilusiones de que hay derecho a "repartirla".

Los humanistas debemos trabajar para hacer entender tanto a empresarios como a asalariados que sus empresas son de interés común para ellos. Hay que demostrarles las ventajas del sentido de la cooperación cordial en éstas, como en toda, asociación humana. Los obreros deben ser justamente compensados en proporción al trabajo que hacen y parte de su retribución podría ser dirigida a inversiones de expansión de las empresas, convirtiéndolos en accionistas. Los fondos de retiro deben tener prioridad en las inversiones más lucrativas del sistema finaciero del país. Los despidos deben estar aprobados por tribunales laborales. Mientras que los obreros deben estar dispuestos a colaborar con esfuerzo y restricciones a sus haberes en los momentos difíciles de sus empresas. Estas, como otras mejoras, son también para beneficio del empresario, porque mejoran la calidad de vida y el poder adquisitivo en la sociedad donde él, su negocio y su familia de desenvuelven.

Los empresarios irán asimilando el concepto de que el bienestar suyo y de su familia será sano y perdurable sólo si está acompañado del bienestar del resto de la sociedad. Que es absurdo tratar de compensar los abusos y agresiones que reciben del resto de la sociedad (de otros empresarios, instituciones e individuos) con abusos y agresiones, de mismo o diferente tipo, de su parte. Irán viendo las ventajas inmensas de ver a sus empleados como colaboradores para compartir éxitos y reveses, en una empresa cuyo primer objetivo sea aprovechar el talento y capacidades, propias y de los empleados, para bien proporcional de los participantes y para bien del resto de la sociedad. Pensando así, quedan desterrados los conceptos de que el empleado es otra materia prima, desechable y reeplazable, de que la regla de oro de la ganancia es dar lo menos que sea posible al mayor precio que el mercado tolere, de que es buena idea enriquecerse mediante la produción planeada de desperdicios, de que no importa que una operación cause daños, a uno o a muchos, mientras sea "legal".

Los empresarios son –que no se nos olvide– también de los nuestros. Y son unos de los miembros más valiosos de la sociedad. Los empresarios, como todos, van comprendiendo el inmenso valor de los conceptos humanistas; progresivamente adquieren, implementan y disfrutan de los beneficios de la ética que emana del humanismo. Para muchos, la conversión es un paso pequeño o, incluso, un paso ya dado.

Como conocemos la capacidad humana para asociarse de forma altamente productiva e inteligente para beneficio de todos, no nos limitamos a ver el movimiento obrero-empresarial como el trabajo para resolver los problemas entre obreros y empresarios. Nosotros sabemos que podemos lograr mucho más, sabemos que podemos promover la empresa humanista. Una empresa va siendo humanista en la medida que es cooperativa (en el sentido de que progresivamente va dando lo máximo que puede a cambio de lo mínimo que sea posible y razonable). Una empresa es humanista en la medida que aprovecha inteligentemente los recursos, de que crea bienes duraderos y de que busca soluciones eficientes a problemas y necesidades reales e importantes.

Pero no podemos limitarnos a emitir mensajes humanistas y sentarnos a esperar. Tenemos extensos y alarmantes problemas, los que sería largo e innecesario enumerar aquí. Necesitamos urgentemente empezar a ver resultados (aunque buena parte de nuestro trabajo fructifica, por necesidad, a mediados y largos plazos). He aquí algunas acciones inmediatas:

– Siempre se ha visto (y usado) la dependencia de la empresa del relativamente pequeño grupo de personas que son sus obreros. La empesa depende mucho más del resto de la población en la sociedad. Con una importante y creciente población asociada a la actividad humanista, es posbile favorecer en el mercado a las empresas que dan pasos humanistas, contra las que son lo opuesto. Aunque, como siempre, estas acciones "de fuerza" humanistas tienen que estar acompañadas de cordialidad y de la intención de corregir más que de castigar. Porque es la forma correcta, la más efectiva, para nuestros propósitos y para minimizar las tensiones.

– Se debe trabajar para tener sindicatos de sincera y creciente orientación humanista. Si se dialoga con los empresarios con posiciones firmes, pero al mismo tiempo cooperativas y realistas, se obtiene resultados más rápidos, mejores y más duraderos. En particular, el sindicato humanista destierra la manipulación del obrero para crear tensiones –cuyo alivio luego se cobra, para beneficio de quién sabe quiénes–.

– Con la incorporación de verdaderos expertos económicos al movimiento humanista, se puede estudiar reglamentaciones realistas de alto efecto para mejorar las relaciones entre asalariados y empresarios, hacerlos más productivos, distribuír sus ganacias en mejor proporción al mérito por su creación, aprovechar mejor los recursos y proveer mejor a sus consumidores. Toca luego a las organizaciones humanista promover políticamente la implementación legal, y acatamiento, de esas reglamentaciones.

Se ve de nuevo que la línea de acción obrero-empresarial, como las otras líneas de este programa, depende del avance de las restantes.

Diversificación, democratización y eficiencia para TV y radio

No podemos dejarnos deslumbrar, y arrastrar, por la Internet y los platos dirigidos a satélites en los traspatios. Esos sistemas son elitistas y derrochadores de recursos.

Necesitamos romper la dependencia del sistema publicitario para la financiación de los medios de comunicación masiva. No tenemos que estar sometidos al despilfarro de recursos en mensajes que requieren ser abrumadoramente repetidos, porque 95% de ellos no son atendidos y porque no son confiables. La palabra es dura, pero no hay otra: eso es estúpido.

Tenemos que negar la inevitabilidad del actual sistema monopolístico –y por tanto de tendencia explotadora– de televisión por cable.

Tenemos que facilitar y promover sistemas de comunicación masiva económicos y efectivos, que hagan el mejor uso de la extraordinaria tecnología existente y en desarrollo. No se trata, por supuesto, de prohibir a nadie que use las formas tradicionales de comunicación con publicidad, ni de bloquear la silvestre Intenet. Se trata de trabajar para promover alternativas inteligentes con una sólida base económica.

La propuesta, en esencia, es la siguiente: Debía ser interés y responsabilidad de nuestros gobiernos locales –ciudad, municipio– coordinar y facilitar la existencia de una estructura de operación para medios de comunicación masiva. Cada ciudad podría ir teniendo un centro de difusión, capaz de captar de una amplia variedad de satélites, de brindar medios para la producción local de programas y de administrar su distribución a todos los usuarios del área.

Los productores y distribuidores pueden optar por cobrar subscripciones a sus canales, cuyos montos serían mínimos por las facilidades y bajos costos operativos, que favorecen la competencia. Entidades educativas y de todo tipo tendrían facilidades económicas para distribuir programas sin costo al usuario. La rama educativa del gobierno local podría y debía difundir una amplia gama de canales educativos, para aprender oficios, ciencias básicas, relaciones humanas, idiomas, etc., las 24 horas. Gracias a la tecnología disponible, sería fácil que cada usuario tuviera una caja interceptora para eliminar canales indeseados.

La o las tecnologías de difusión deben ser estudiadas. Podrían incluir la costosa y difícil de mantener red de cables, o una torre central para radiodifusión de frecuencia alta, que sería un punto único para los usuarios dirigir un pequeño plato (y ser centro para la telefonía celular) o, quizás, un sistema mediante satélite que pudiera ser equivalente a la torre a menos costo. Los expertos en radiodifusión humanistas tienen una importante tarea en definir nítidamente las mejores opciones y los mejores suministradores de equipos disponibles.

El financiamiento de este trascendental proyecto justifica un endeudamiento temporal para el gobierno local, con tan vastos beneficios y tan claras posibilidades de autopago. La administración del centro debía ser contratada a una compañía privada por licitación.

Con las opciones tecnológicas y financieras definidas, el o los grupos locales humanistas tienen la tarea de promover la creación del centro. Con él pueden los humanistas dotar a su comunidad de un medio ultraeficiente para la educacion, la cultura y la información.

Ecologismo

Nuestra valoración plena del hombre, nuestra natural preocupación por su bienestar y nuestro conocimiento de su interdependencia funcional, histórica y afectiva con la naturaleza, son nuestros fundamentos para la preocupación y acción ecológicas. La posición predominante del hombre dentro de la naturaleza nos permite ver el resto de ella como un tesoro que nos pertenece, que admiramos, disfrutamos y cuidamos, pero sin olvidar nunca que nuestro principal interés es el hombre.

Si se inyecta la filosofía humanista al activismo ecologista, éste pierde su ocasional tendencia a enfrentar al hombre a la naturaleza –¡en favor de esta última!–.

La consideración ecológista más elemental es el ahorro de los recursos. Son muchas las tendencias que nos arrastran, y hasta obligan a veces, al despilfarro o al gasto innecesario. Los millones de toneladas de impresos que se botan porque es imposible que alguien pudiera leerlos, los superenvases que cuestan más que su contenido, los años de transmisiones de radio y televisión que nadie atiende porque ni se creen ni interesan, las viviendas de pacotilla que parecen simples marcas para terrenos que suben artificialmente de precio, los medios de transportacion y equipos hechos para "usar y botar", son ejemplos de ello. En su corrección podemos y tenemos que trabajar los humanistas.

Ayuda al usuario-consumidor

Otra importante línea de acción que los humanistas pueden desarrollar para bien de todos es la ayuda al individuo en su trato con el mercado de bienes y servicios.

El mercado produce uno de esos casos en que pertenecer al lado mayoritario tiene desventajas, si este lado mayoritario no se prepara para interactuar con la otra parte. Lo que puede ser de formas simples y prácticas. A los productores y distribuidores de bienes y servicios les es fácil coordinar sus acciones y emplear parte de sus ganacias para estudiar los fenómenos del mercado. Así logran su objetivo típico primario: obtener la mayor cantidad de ganancias a partir de los recursos de que disponen. Aun cuando un gerente quiere dar trato más ventajoso, si este trato implica la disminución de la ganancia potencial considerada "posible" en el mercado, su implementación pondría en peligro hasta la permanencia del primero.

Es una necesidad (¡hasta posiblemente deseada por algunos productores y distribuidores!) contrarrestar la influencia sobre el mercado que tiene la parte gerencial. Si no se prepara, el usuario-consumidor no puede hacer uso de su poder teórico al elegir qué compra o usa.

Entre nuestros pasos inmediatos está educar al público para que haga que su comportamiento al interaccionar con el mercado lo favorezca más como grupo. Como la reacción apropiada ante cambios en el precio o calidad de un producto y la devolución sistemática pero cortés de todo lo que no es suficientemente bueno, entre muchísimos otros. Los boletines locales humanistas pueden circular información útil sobre productos y servicios disponibles, además de ser vehículos para dar a conocer y apoyar a proveedores con trato cooperativo. Podemos supervisar el trabajo de las agencias gubernamentales de control del mercado público y con el tiempo hasta ser capaces de hacer inspecciones independientes.


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