Castro se despacha

Colaboración de Ricardo E. Trelles

2/mayo/97

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Frente a la dictadura de Batista, que torturaba y mataba a los jóvenes arrastrados a la violencia, que usaba estrategas militares de ferrocalilera incapacidad, Castro se despachó.

Frente a una sociedad incoherente, de partidos políticos de discursitos, banditas armadas, pasquines y chambelonas, de vive y deja vivir, Castro se despachó.

Frente a gobiernos norteamericanos que, como corresponde, atienden ante todo sus intereses, y que nunca han encontrado una oposición a Castro capaz y responsable que respaldar, éste se ha despachado y se despacha.

Frente a aquellos opositores que lo han servido sistemáticamente en su estrategia de crear odio y resentimientos entre los cubanos, matando milicianos castristas y maestros adoctrinadores, derribando aviones llenos de comunistas cubanos, promoviendo revanchas de soga y cebo y períodos libres de ajustes de cuentas, Castro se ha despachado y se despacha.

Frente a los promotores de la estrategia de la caldera de vapor, de conseguir por los medios que sean que el pueblo en la Isla sufra más, hasta que reviente, se rebele y algo pase, Castro se ha despachado y se despacha.

Frente a los que se centran en la búsqueda de apoyos de gobiernos e instituciones extranjeras, estando éstos ante la disyuntiva realista de escoger entre Castro o un vacío de gobierno en Cuba, éste se ha despachado y se despacha.

Frente a los que, ingenua o oportunistamente, creen que dada su difícil situación Castro conversará con ellos y les cederá algún terreno a cambio de... de que le hagan menos oposición de la poca efectiva que le hacen, o de mejorar su inmejorable imagen, frente a ellos también Castro se ha despachado y se despacha.

Frente a los desesperados y corajudos opositores, disidentes y asociados independientes internos, desprovistos de una visión y estrategia política sólidas para el cambio y encauzamiento sociales, inmersos en la gran masa popular cubana manipulada y coaccionada por el régimen a su antojo, con tibios y difíciles lazos de colaboración con la oposición externa, frente a ellos también Castro se ha despachado y se despacha.

Frente a quienes muerden el anzuelo del antagonismo social que genera el régimen entre los cubanos en la Isla y los libres, con esas manipulación y coacción de la masa popular, desorientada e indefensa, para presentarla como simpatizante, Castro también se despacha.

La conclusión es dura pero, debía ser, muy aleccionadora. La principal razón de que Castro haya podido llegar a donde ha llegado y haya hecho y haga tanto daño, es la incapacidad de nosotros, los opositores de que ha disfrutado y disfruta.

Nos gusta leer la historia y admirar sus acciones y actores. Pero para que la historia pueda ser leída ésta tiene que ser, en cada tiempo, escrita. La historia de nuestras generaciones nos toca, inevitablemente, escribirla a nosotros. Por acción u omisión. Bien o mal. Y hay amplias pruebas de que lo estamos haciendo mal.

No estamos a la altura de los problemas que nos han tocado.

El lector simplista y mediocre tiene la opción de ofenderse y cambiar de tema. Otros no creemos que somos inferiores y sabemos que con humildad y perseverancia, comunicándonos, meditando y confiando en el intelecto ajeno, como he insistido antes, podemos generar y ejecutar todas las soluciones para detener nuestra tragedia y echar nuestra Cuba adelante.

Voy a atreverme a indicar cuál es el punto clave de nuestras deficiencias como reformadores sociales: No hemos aprendido todavía que hay razones de sobra para creer, real y plenamente, en el individuo y para entender la sociedad como un acuerdo de todos: con la participación de todos, para bien de todos. Con esos principios y sus ricas implicaciones prácticas, no hay sociedad, esté en la situación que esté, que no se pueda sacar adelante.

Obsérvese que cuando se usa la violencia injustificada o vengativa contra miembros de la sociedad, o cuando a éstos se les manipula o se les azuza para la acción irracional, o cuando simplemente se les ignora para supuestamente resolverle sus problemas o liberarlos usando fuerzas extañas, se hace al individuo extraño y hasta antagónico al funcionamiento de la sociedad. Lo que realmente cambia y avanza la sociedad de forma segura y permanente es el propiciamiento de la acción inteligente de la mayoría de sus individuos en la solución de los problemas de aquella.

Habrá quienes que, por un tiempo más, seguirán en busca de líderes e ideas que los ilusionen con soluciones simples y rápidas. Sé que hay muchos otros próximos a ponerse los pantalones largos intelectuales, en lo que a la sociedad y al problema cubano se refiere. Para ambos escribo, a ambos les insisto, en ambos creo.


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