Flotillas para la prensa

Colaboración de Ricardo E. Trelles

15/mayo/97

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Cuán factible y cuán efectivo sería que una y otra vez cuatro o cinco jóvenes cubanos residentes en el extranjero se embarcaran en una lancha sencilla hacia algún punto bien poblado de la costa cubana. Sin conferencias de prensa, sin actos de consagración ni despedidas públicas, sin pedir permiso a nadie. Para simplemente hacer uso de su derecho de entrar a su país y de hacer contacto directo con sus conciudadanos que allí viven.

Idealmente, tendrían un sistema de radio, quizás con retransmisión por una avioneta intermedia, para que narren su actividad hasta que las fuerzas del régimen que ocupa el terrritorio cubano los detengan y repriman, como tarde o temprano harían.

Para ello habría que contar con jóvenes con una concepción clara y profunda de que los cubanos tenemos todo el derecho y la capacidad para detener la tragedia en Cuba y echar ésta adelante. Que supieran interactuar tanto con el cubano del pueblo como con el agente represivo que los va a agredir y, posiblemente, hasta matar. Que sus convicciones les hicieran más que meritorio el tiempo de sufrimientos, compartido con miles de otros cubanos de allá, que seguramente su acción les traería.

Habría que contar con la acción de canales de comunicación capaces, que sistemáticamente hayan edificado la confianza del pueblo de la Isla en la actividad libertadora y reedificadora. Para que la acción de los jovenes encontrara rápida y creciente resonancia y cooperación. Para que sus padecimientos bajo los agentes represivos del régimen fueran mucho menores y, en algunos casos y crecientemente, casi imposibles.

Habría que contar con instituciones cubanas meritorias de la atención internacional como para proyectar de forma clara y completa el mensaje que tales acciones civilistas contendrían.

Pero esos procesos y procedimientos son, parece, para muchos, todavía, muy largos, muy complicados, muy difíciles.

Hay quienes siguen, pues, contentándose, entre otros entretenimientos y desahogos de frustraciones, con flotillas para la prensa.


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