Nosotros, cubanos conscientes de la necesidad de un cambio trascendente
en las estructuras políticas, sociales y económicas de
nuestro país, nos juntamos más allá de nuestras
estrategias en favor de la liberación para afirmar ante nuestro
pueblo y la comunidad internacional los postulados esenciales que
substancien la alternativa democrática al despotismo que impera
actualmente en nuestra patria.
Afirmamos que la nación cubana es una sola, en el territorio
nacional y en la diáspora. Creemos que todos los cubanos tenemos
el derecho a ser iguales ante la ley y la nación, con dignidad
plena que no puede ser sometida a ninguna discriminación.
Entendemos, asimismo, que el presente régimen se ha mostrado
incapaz de asegurar la libertad y la justicia y de promover el bienestar
general y la solidaridad humana en nuestra patria. Por eso desde ahora
establecemos, mediante un gran consenso nacional y como una clara
alternativa a la opresión actual, este
1. Garantizar la participación del pueblo en las decisiones de la nación, a través del ejercicio del sufragio universal directo y secreto para elegir a sus representantes y el derecho a postularse para cargos públicos.
2. Promulgar de inmediato una amnistía general para la liberación de todos los presos políticos, incluyendo a aquellos condenados por falsos delitos comunes, y cancelar las causas políticas pendientes contra los cubanos exiliados, para facilitar su regreso a la patria y su reincorporación a la vida nacional.
3. Organizar un poder judicial independiente, imparcial y profesional.
4. Reconocer y proteger la libertad de expresión, de prensa, de asociación, de reunión, de manifestación pacífica, de profesión y religión.
5. Amparar a los cubanos contra todo tipo de desalojo arbitrario de sus viviendas así como contra toda detención, registro, allanamiento, confiscación o agresión arbitraria, y contra la violación de su correspondencia, documentos, y otras comunicaciones y defender el derecho de todos a la intimidad y el honor.
6. Legalizar de inmediato a todos los partidos políticos y demás organizaciones y actividades de la sociedad civil.
7. Referirse a la Constitución de 1940, en lo aplicable, durante el período de transición y convocar a elecciones libres con la supervisión de organismos internacionales, en un plazo no mayor de un año, para un Congreso Constituyente que establezca una Constitución y que durante su existencia pueda legislar y fiscalizar al Ejecutivo. Lograda así la legitimidad democrática, convocará a elecciones generales según establezca la Constitución.
8. Reconocer y proteger la libertad de gestión económica; el derecho a la propiedad privada; la libertad sindical; el derecho al convenio colectivo y a la huelga; el derecho a la participación real del pueblo cubano en el desarrollo económico; y el acceso a la salud y la educación públicas e iniciar el reestablecimiento de los valores cívicos en la misma.
9. Tomar con urgencia medidas para proteger la seguridad medioambiental y proteger y rescatar el patrimonio nacional.
10. Propiciar y garantizar la profesionalidad, dignidad y neutralidad política de las Fuerzas Armadas y crear cuerpos de orden público cuyas normas de conducta se ajusten a los principios de este Acuerdo.
Cuba resurgirá de sus propias cenizas, pero es obligación
sagrada de todos los cubanos --tanto de los que viven en la isla oprimida
como en la diáspora --poner las manos en el arado sin mirar
atrás sino a lo más profundo de nuestros corazones, para
convertir las cenizas en semilla fecunda de amor y creación.
Ahora, como hace 100 años, nuestra aspiración nacional
continúa siendo construir una República basada en la
fórmula del amor triunfante: CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS.
Carta de adhesión de MHEC
Miami, 16 de enero de 1998
Directorio Revolucionario Democrático Cubano
P.O. Box 110235
Hialeah, Fla. 33011
Estimados compatriotas:
Tengo la satisfacción de hacer saber por su intermedio la total adhesión de MHEC al recién publicado documento de principios y de requerimientos a un gobierno cubano de transición, Acuerdo por la democracia en Cuba.
De nada serviria lo anterior, sin embargo, si no insistiera en nuestra imprescindible necesidad de substanciar con la acción efectiva el camino hacia la materialización de dichos principios y requerimientos.
La comprensión de que ese gobierno de transición, que nos parece vago, remoto y hasta ajeno, somos nosotros mismos nos enfrenta a la realidad de cuán lejos estamos todavía de hacer valer principios e implementar (nosotros mismos) requerimientos como los del documento motivo de la presente.
Los aprecia,
Su,
Ricardo E. Trelles
Coordinador
Movimiento Humanista Evolucionario Cubano