Aldabonazo: Nuevos políticos para una Nueva Cuba

"Que la desgraciada situación social cubana continúe, pesa de ahora en adelante mucho más sobre sus hombros, que sobre los míos".

dic. 2004

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Tengo que insistir. Los cubanos quedamos libres de España hace cien años y todavía no sabemos gobernarnos. ¡Y todavía ni empezamos a aprender a gobernarnos!

Como mismo no sabemos gobernarnos no hemos sabido ni sabemos defendernos de desgobiernos. No hemos tenido ni tenemos una alternativa al régimen actual que sea creíble, viable y deseable para todos. Quienes disienten del régimen carecen de una ideología social con estos mismos decisivos atributos. Una consecuencia de todo esto es que "Castro se despacha". La falta de esa alternativa al régimen explica la necesidad de casi todos los países, incluído los EEUU, de entenderse con Castro. Y explica la desesperanza de quienes emprenden la aventura de la balsa para cambiar de vida.

La prioridad máxima por el bien de Cuba y de todos es que al fin emprendamos el camino de aprender a gobernarnos.

Dada la situación en que nos encontramos, la gran escuela, la única escuela política efectiva y deseable que puedo imaginar es el desarrollo de candidatos para la "Asamblea Nacional Representativa Provisional" y la "Comisión Representativa Exiliada". Y luego cuando éstas tengan miembros acreditados y funcionen, esa gran escuela de nuevos políticos podría seguir siéndolo.

¿Qué serían estos parlamentos? Su definición básica está aquí:

Propuesta de movimiento hacia la instauración de la
ASAMBLEA NACIONAL REPRESENTATIVA PROVISIONAL CUBANA

¿Por qué es tan necesario promover candidatos para esos parlamentos? Está explicado en mi mensaje a Payá Sardiñas de diciembre pasado, cuya copia está aquí:

Mensaje enviado al Ing. Oswaldo Payá Sardiñas

¿Cómo puede empezar este movimiento mañana mismo? Lo primero es que más personas conozcan y entiendan los escritos anteriores. Con ello debía motivarse el cultivo de un árbol que crecería para siempre alimentado por dos raíces: Candidatos a los parlamentos, que algunos llegarán a ser miembros efectivos de estos y luego de otros más regulares, dándose a conocer y demostrando que tienen visión, voluntad y capacidad para generar y explicar las ideas más apropiadas para implementar y conducir el tipo de gobierno que Cuba necesita. Y el resto de la población que interactúa con y apoya a estos candidatos. Ese árbol crece generando autoridad gubernamental, progreso y armonía social.

¿Cómo se siembra la semilla de tal árbol mañana mismo? ¡Esa semilla es fácil de plantar! Pedir que se plante esa semilla es todo el objetivo del presente escrito.

Los programas y páginas en medios de comunicación masiva que se consideren seriamente interesados en el tema cubano sólo tienen que invitar a todos los que se decidan a participar como candidatos, darles espacio e interactuar con ellos con agudeza. Parece que los importantes nuevos programas de televisión de discusión y análisis que han surgido en Miami, de la Sra. Salazar y el Sr. Haza, podrían y debían hacerlo muy bien. Su televidencia cubana puede extenderse a otros lugares grabando, retransmitiendo y difundiendo los programas dedicados a esta presentación y desarrollo de candidatos.

Aún si el proyecto que propongo, muy desafortunadamente, no marchara a plenitud, ¡que unos pocos comenzaran a demostrar capacidad y voluntad para participar sería un magnífico paso adelante! Al menos esto debían ser capaces de lograr por Cuba los medios a que me refiero en el párrafo anterior.

¿Qué se requiere, además de esa facilidad desde su inicio, para que el proyecto ande?

1. Que un número de cubanos, incluyendo titulados "líderes" viejos y nuevos, se dispongan a participar probando que merecen nuestra confianza y apoyo. Si demoraran en aparecer o decidirse, no sería un desastre, indicaría sólo que hay que seguir con la invitación y motivándolos; confirmaría sólo la falta de ellos, y la necesidad de generarlos, que tenemos.

2. Que se reúnan informalmente, formen un "Grupo de Aspirantes" y acuerden un reglamento elemental. No son contrincantes, porque hay votos disponibles para todo el que los merezca. Si en un mínimo de ellos hay la convicción de que el interés nacional tiene prioridad suprema, porque hasta el bienestar y progreso de ellos mismos y de sus seres queridos están en juego, debían funcionar bien y el proyecto dar los frutos que tan desesperadamente necesitamos.

3. A partir de un momento, es posible comenzar registros y votaciones de cubanos nacidos en Cuba o cuyos ambos padres hayan nacido en Cuba. No me parece correcto exigir una contribución monetaria para registrarse y votar, pero todo candidato mínimamente efectivo debía convencer a quienes lo apoyan para que además de registrarse como votantes hagan contribuciones monetarias periódicas. Esto es mucho más factible de iniciar para la Comisión Representativa Exiliada, pero los candidatos en Cuba a la Asamblea Nacional Representativa Provisional, que es el mayor objetivo a plazo medio, también pueden comenzar a desarrollarse y participar en las difusiones en medios del exterior.

4. En cuanto algunos candidatos exiliados comienzan a tener el respado comprobado de mil cubanos registrados diferentes para cada uno, pasan a ser miembros acreditados de la Asamblea Exiliada. En Cuba, según las cosas maduren, también debía poder estimarse y luego precisarse que algunos candidatos han alcanzado el apoyo de diez mil cubanos locales diferentes para cada uno.

5. Con candidatos acreditados, esos parlamentos pueden empezar a emitir declaraciones, ejercer autoridad y representar legítimamente la causa del encauzamiento institucional de la nación cubana.

Claro que todo este proyecto tiene muchos más aspectos técnicos, obstáculos y decisiones difíciles. Encauzar una nación y su gobierno, como los nuestros, es difícil, pero ineludible. Ya lo hemos eludido demasiado.

Ojalá haya quedado bien claro en mi mensaje a Payá que este proyecto es para generar un nuevo tipo de político. Distinto al tradicional cubano y latinoamericano y ciertamente distinto a los norteamericanos. Si algunos aspiran sólo a un pedazo de poder e influencia en Cuba, es difícil impedirles que lo intenten, pero el grupo de participantes que haya entendido la idea puede deslucir muy claramente a tales candidatos.

Este es mi aldabonazo. Mejor no lo sé dar ni debía ser necesario darlo. Queda a la conciencia de quienes pueden sembrar la semilla que explico arriba, sembrarla para estimular y facilitar el movimiento que propongo. O proponer, explicar e implementar un movimiento mejor, si pudiera haberlo. Que la desgraciada situación social cubana continúe, pesa de ahora en adelante mucho más sobre sus hombros, que sobre los míos.

Ricardo E. Trelles
RTrelles@bellsouth.net

Miami, 26 de diciembre de 2004 y febrero de 2005


Artículos como el anterior no son aceptados para publicación en medios importantes y de difusión amplia, como Miami Herald, Encuentro o DDC. Es de temer que la causa principal para esas negativas es una creencia de que profundizar mucho en el problema nacional cubano es poco útil y/o problemático. Una gran ventaja que siempre ha tenido el régimen establecido en Cuba han sido las serias deficiencias de sus fuerzas contrarias.


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